MI HISTORIA EN RADIO

Si estás leyendo esto, seguro que tienes cierta admiración por eso tan bonito llamado “radio”.

Siempre me hubiese gustado haber recibido algún tipo de ayuda durante aquellos años en los que empecé a desarrollar mi espíritu de comunicador,  pero desafortunadamente no fue así, y como otros muchos, me convertí en autodidacta de la profesión.  No sería raro que en el relato que te voy a contar encuentres cierta relación contigo mismo:

Aún recuerdo el día de reyes del año 1994. No hizo falta que mi madre me insistiera con carantoñas para que me levantara de la cama, yo mismo me incorporé tan rápido como pude para salir por la puerta de mi habitación y toparme con el vestíbulo en donde se encontraban los esperadísimos regalos.

Ese día, como todos los años por esas fechas, me convertí en el despertador de mi familia. La ilusión era incapaz de contenerse en mí y el griterío reclamaba la expectación de todos los allí presentes. Braceaba separando los globos mientras inspeccionaba qué caja era la más grande para abrirla antes. Una vez descubrí los regalos que más abultaban abrí los pequeños sin esperar gran cosa. Una de las sorpresas, aparentemente “menor”, me llamó poderosamente la atención:  Era una grabadora “KidsWay” con micrófono incorporado y teclas  multicolor. Extrañado me pregunté qué les había motivado a los Reyes para regalarme semejante cosa. Aún no sabía que aquella grabadora infantil se iba a convertir en mi primer equipo de radio.

Si bien es cierto, nunca fui un niño igual que el resto, más bien era un crío raro al que le encantaba escuchar los discos de vinilo  de su casa y se pasaba el día metido en ella. Jugaba con los muñecos representando programas de televisión e interpretando personajes, hasta que la “KidsWay” se convirtió en un medio para grabar la publicidad de la televisión y después reproducirla en mis simulaciones de programas con los “playmobil”.

Más tarde se me ocurrió la increíble idea de grabarme contando cuentos; era genial ya que nunca me iba a dormir sin escucharme. Me decía: “Caray que descubrimiento, le ahorro trabajo a papá y me río de mí mismo”; “¡Ésta grabadora es fantástica!” Después mi ilusión me condujo a jugar a hacer “directos”, entrevistas, reportajes y un sinfín de cosas más.

Pasaron los años y me acostumbré a escuchar la radio temática musical. Eran canciones más actuales que los éxitos que ponían mis hermanos en el tocadiscos. Oía las voces de los Dj´s que radiaban a Sergio Dalma, U2, Rebeca, Spice Girls, o Coldplay entre otros artistas cumbre de la época. Me gustaba presentar y también me encantaba la música, fue entonces cuando me propuse ser locutor de radio.

Supongo que te imaginas la de vueltas que ha tenido que dar mi vida para que terminara metido de lleno en la radio.  Fueron unas cuantas cadenas locales antes de acabar emitiendo a nivel nacional, pero no cabe duda que en cada emisora aprendí cosas nuevas y diferentes. Después de todo, ahora tengo más claro que nunca que nací para transmitir emociones. Quizá habría desarrollado esta habilidad más tarde sino hubiera sido por aquella maravillosa grabadora, pero en cualquier caso, sé que todo esto no ha acabado…

Estoy seguro que aún tengo por hacer lo más importante… ¡Quizá, contigo!.